De la contaduría a la milpa
Mi camino no empezó en la cocina. Estudié contabilidad y administración, pensando que mi vida profesional estaría en números, balances y hojas de cálculo. Y en muchos sentidos, esa formación nunca se fue — hoy es la misma disciplina que me ayuda a estructurar un negocio de alimentos con cabeza fría, no solo con pasión.
Pero la vida tiene su forma de redirigirte. Un problema de gastritis y reflujo me obligó a dejar el café. No fue una decisión, fue una necesidad médica. Y quien ha tenido que renunciar a esa taza de cada mañana sabe que no se pierde solo una bebida — se pierde un ritual, un momento del día que era solo tuyo.
La búsqueda de una alternativa real
No quería resignarme a beber agua tibia el resto de mi vida. Empecé a investigar qué alternativas existían, y ahí conocí el maíz azul: una variedad con más antioxidantes que el maíz común, con una historia profundamente mexicana, y con el potencial de convertirse en algo parecido al café que tanto extrañaba — sin la cafeína que mi cuerpo ya no toleraba.
Elaboré mi primera versión en casa, sin pensar todavía en un negocio. Solo quería resolver mi propio problema. Pero cuando até cabos con lo que ya sabía sobre alimentación saludable, decidí ir un paso más allá: busqué que el maíz fuera agroecológico, cultivado sin agroquímicos porque entendí que los mismos químicos que quería evitar en mi dieta podían estar presentes en el ingrediente que se suponía debía cuidarme.
El momento en que se convirtió en algo más grande
La primera vez que serví esa taza a mi familia, no esperaba mucho pensé que la tolerarían por mí. En cambio, la disfrutaron. Todos, sin excepción. Ahí entendí que no había creado solo un sustituto de café para mi propio problema había creado algo que merecía la pena compartir.
Así nació Garmaí Gourmet: un sustituto de café 100% maíz azul, agroecológico, sin cafeína, con una historia que empezó en mi cocina y con un nombre que hoy lleva un logo, un empaque, y un lugar en el mercado mexicano de bebidas saludables.
Hacia más mesas
Hoy Garmaí Gourmet ya no es solo mi taza de cada mañana. Es un producto que quiero llevar a más hogares a quienes, como yo, tuvieron que dejar el café por salud, a quienes buscan reducir su consumo de cafeína sin renunciar al ritual, y a familias enteras que puedan compartir una bebida caliente sin restricciones.
De la milpa a mi taza, y ahora, de mi taza a la tuya.

